El deporte como constructor de paz en las comunidades

·

·

Deporte y paz

El deporte como constructor de paz en las comunidades

En la cancha no se habla de paz: se practica. Así el fútbol se convierte en una escuela de convivencia para la Comuna 8 de Villavicencio.

Fundación Goles de Vida 5 min de lectura Villavicencio, Meta

Hay una escena que en la Comuna 8 de Villavicencio se repite casi todas las tardes: un balón rueda por la cancha del Polideportivo de Playa Rica y, detrás de él, corren niños y niñas que un rato antes ni se conocían. No hay ceremonia ni discursos, solo un juego que empieza. Y sin embargo, en ese gesto tan sencillo está ocurriendo algo enorme: un barrio aprende a resolver sus diferencias sin hacerse daño.

En la Fundación Richard Hoyos Alcántara — Goles de Vida llevamos desde 2012 apostándole a esa idea. No creemos que el fútbol sea mágico ni que un balón, por sí solo, cambie la historia de un territorio. Creemos algo más modesto y más exigente: que el deporte, cuando se acompaña con intención pedagógica, es uno de los mejores lugares para practicar la paz. No para hablar de ella, sino para practicarla en medio del desacuerdo.

Nuestra fundación nació del dolor: de la memoria de Richard Hoyos Alcántara, comunicador social cuya vida fue arrebatada por la violencia, y de la convicción de su amigo Mauricio Herrera de que llevar el fútbol a los barrios vulnerables era una forma concreta de responderle a esa violencia. Desde el origen, deporte y paz han sido para nosotros la misma conversación.

La cancha como el primer territorio común

En muchos barrios el espacio público está fragmentado: calles por las que unos no pasan, esquinas con dueño, fronteras invisibles que los niños heredan sin haberlas elegido. La cancha, cuando se sostiene con presencia constante, rompe esa geografía del miedo.

Lo hemos visto en el Polideportivo de Playa Rica. Un escenario activo, con entrenadores, horarios y familias alrededor, deja de ser un lugar de nadie y se vuelve un lugar de todos. Los niños y niñas llegan con las tensiones de su entorno, pero el juego les propone otro acuerdo: aquí nadie sobra y el que llegó de último también juega.

Ese es el primer aporte del deporte a la paz, y es casi invisible: recuperar espacios y volverlos seguros. Un niño que tiene dónde estar en la tarde tiene una alternativa real frente a los caminos que el contexto le ofrece.

La paz no se enseña en un tablero: se entrena. Se practica cada vez que un niño acepta una falta, le da la mano al rival y vuelve a la cancha.Fundación Goles de Vida

Reglas, respeto y conflicto bien tramitado

Un partido de fútbol es, en el fondo, un conflicto organizado: dos grupos quieren cosas incompatibles, hay roces y hay frustración. La diferencia con la violencia está en que existen reglas aceptadas por todos, alguien que las hace cumplir y una manera de seguir jugando después del error.

Ahí está la enseñanza más poderosa que le podemos dejar a un niño o una niña: el conflicto no es el problema; el problema es no saber qué hacer con él. En nuestros entrenamientos y en la formación en valores, el conflicto no se esconde, se aprovecha: cuando hay una discusión por una jugada, la usamos para conversar sobre lo que acaba de pasar.

Con el tiempo esas conversaciones dejan huella: forman muchachos y muchachas capaces de nombrar lo que sienten, escuchar antes de reaccionar y entender que ganar no vale si el otro queda humillado.

Reglas compartidasAprender que las normas protegen a todos y no solo limitan a unos.
Trabajo en equipoDescubrir que el otro no es un obstáculo, sino parte del resultado.
Manejo de la frustraciónPerder, equivocarse, respirar y volver a intentarlo sin agredir.
ReconciliaciónMirar a los ojos a quien tuvimos enfrente y seguir jugando.

Las familias también entran a la cancha

Sería ingenuo pensar que la paz de un niño se construye únicamente en las horas de entrenamiento. Por eso nuestro trabajo no se queda en el campo de juego: incluye acompañamiento psicosocial, formación en liderazgo y escuelas de padres, porque los adultos que rodean a un niño son quienes sostienen o desmontan lo que él aprende.

En las escuelas de padres pasa algo hermoso y difícil a la vez. Muchas familias llegan cargando historias duras y descubren que también ellas pueden hablar distinto, poner límites sin gritar, acompañar sin castigar. Cuando un papá o una mamá cambia su manera de tramitar la rabia, ese cambio le llega al niño mucho más rápido que cualquier taller.

La paz es un asunto de barrio, no de individuos

Un niño no sostiene solo lo que aprendió en la cancha si su casa y su cuadra le dicen lo contrario. Por eso trabajamos con los niños, niñas y adolescentes y con sus familias: la convivencia se construye en red o no se construye.

De la cancha al barrio: los frutos que sí se ven

No medimos la paz en trofeos. La reconocemos en señales pequeñas que se aprenden a leer con el tiempo:

  • Niños y niñas que asisten con constancia porque encontraron un lugar donde se sienten valorados.
  • Adolescentes que empiezan a cuidar de los más pequeños y asumen roles de liderazgo positivo.
  • Familias que reconocen la cancha como parte de la formación de sus hijos.
  • Vecinos que vuelven a ocupar el espacio público sin miedo.

Ninguna de esas señales sale en titulares; todas, juntas, cambian un territorio. La paz que nos interesa no es la que se firma en una mesa: es la que se practica el martes a las cuatro de la tarde, cuando alguien reclama una falta y decide no responder con un golpe.

Por eso seguimos aquí, más de una década después, con la misma convicción del principio: el fútbol nos abre la puerta, pero lo que ofrecemos adentro es dignidad, acompañamiento y futuro. Cada balón que rueda en la Comuna 8 lleva el nombre de Richard y la certeza de que a la violencia se le responde sembrando. Porque, como decimos siempre, la generosidad, como los balones, rebota: lo que hoy entregamos a un niño en una cancha vuelve mañana convertido en una comunidad que sabe convivir.

Fundación Goles de Vida Equipo de la Fundación Richard Hoyos Alcántara «Goles de Vida»

Súmate a construir paz desde la cancha

Cada entrenamiento, cada escuela de padres y cada tarde en la cancha son posibles gracias a personas como tú. Apoya a Goles de Vida.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.